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20/11/06
Niñez tras las rejas
Encerrados por huir de conflictos, persecuciones y pobreza:
nunca en el mejor interés del niño
"La detención es algo intrínsecamente indeseable. Pero el
encarcelamiento de niños por el mero hecho de huir de un
conflicto, de persecuciones y de la extrema pobreza es inhumano.
Durante los últimos 20 años, nuestro trabajo nos ha permitido
ser testigos de cómo la detención de estos niños empeora el daño
psicológico provocado por el exilio," dijo el P. Lluís Magriñà
SJ, Director Internacional del Servicio Jesuita a Refugiados
(JRS).
El 20 de noviembre de 1989, la comunidad internacional aprobaba
la Convención de los Derechos de la Niñez (CDN), que reconocía
la vulnerabilidad de los niños y niñas, e identificaba sus
intereses como principios rectores. Dieciséis años después, el
JRS hace un llamamiento a los Estados para que respeten sin
reservas todos los derechos especificados en la Convención.
Si bien se acepta el derecho de los Estados a gestionar el flujo
de inmigrantes hacia sus fronteras, este no es un derecho
absoluto. Estar protegidos de la detención arbitraria es un
derecho humano fundamental. Los Estados no pueden utilizar la
detención como medio disuasorio tal y como suele ocurrir, en
especial cuando los detenidos son niños y niñas expuestos a
sufrir un trauma a largo plazo. De hecho, los Estados tienen un
deber específico hacia los niños y las niñas que se encuentran
bajo su jurisdicción y están obligados a buscar alternativas a
la detención, tales como centros adaptados a los niños y
familias de apoyo, evitando así que más vidas jóvenes sean
dañadas.
"A pesar de haber firmado la CDN, sin la ayuda de los países
desarrollados, los países de África austral no podrán disponer
de los recursos necesarios para ofrecer alternativas a la
detención de los niños refugiados vulnerables. El pasado año,
cuando atraparon a un grupo de niños, víctimas del tráfico de
personas, las autoridades de Zambia no contaban con medios
alternativos para protegerles, de manera que lo que se hizo fue
detenerlos junto a adultos", contó Michael Gallagher SJ,
responsable regional de advocacy, del JRS África austral.
"Durante 13 años, miles de niños permanecieron detenidos en los
centros de detención australianos por períodos de 15 meses de
media. Con la violencia como rutina, deterioró la salud mental
de muchos de ellos hasta el punto de autolesionarse. En junio de
2005, el gobierno puso fin a esta política y, en la actualidad,
permite a 55 niños, que en otras condiciones estarían detenidos,
vivir libremente con sus familias. Cuando hay voluntad, los
gobiernos pueden encontrar alternativas humanas a la detención",
explicó el director del JRS Australia, David Holdcroft SJ.
"El pasado octubre, el Tribunal Europeo para los Derechos
Humanos condenó la detención de dos meses, el año 2002, de una
niña congoleña no acompañada de cinco años. La Corte sostuvo que
una niña extranjera no acompañada no debería estar detenida y
declaró que los niños y las niñas no tienen que estar encerrados
junto a adultos. Se trata de un gran paso adelante y confiamos
en que esto llevará a poner fin a la detención de familias con
niños en toda Europa", dijo Marc-André Peltzer, director
nacional del JRS Bélgica.
En agosto de este año, un estudio de la ONU apremió a priorizar
las respuestas basadas en la comunidad como alternativa a la
detención de los niños y las niñas, excepto en aquellos casos en
que no haya otra salida para aquellos niños que representen una
amenaza real para los otros. Los centros de detención no pueden
ofrecer a los niños y niñas un entorno beneficioso para un
desarrollo saludable. Al contrario, mantener a los niños en
condiciones que suelen ser degradantes o peligrosas, con a otros
adultos, separados de sus padres, sin acceso a la educación o a
lugares donde jugar... nunca es en el mejor interés de los niños.
Notas para editores y periodistas
El JRS trabaja en más de 50 países en todo el mundo. Cuenta con
un personal de más de 1.000 personas entre laicos, jesuitas y
otros religiosaos y religiosas para hacer frente a las
necesidades educativas, sanitarias y sociales de más de 500.000
refugiados y desplazados internos. Esto le permite ofrecer
servicios legales, entre otros, a inmigrantes refugiados por la
sencilla razón de su estatus migratorio en África, Asia, Europa,
y las Américas. Sus servicios se ofrecen indistintamente de la
raza, origen étnico, o creencias religiosas.
El JRS es un miembro de la Coalición Internacional sobre la
Detención de Refugiados, Solicitantes de Asilo e inmigrantes. La
coalición cuenta con más de un centenar de miembros (organizaciones
no gubernamentales (ONG), organizaciones confesionales,
académicos y particulares) en 36 países de todo el mundo – en
Europa, Oriente Medio, África, Asia, Oceanía, el Caribe, América
del Norte, Central y del Sur– todos de países donde se detiene a
personas por el mero hecho de su estatuto migratorio.
El comité directivo de la Coalición ha reunido a las principales
ONG internacionales, que comparten su preocupación por el trato
a los inmigrantes detenidos, tales como Amnistía Internacional,
Human Rights First, Human Rights Watch, Jesuit Refugee Service,
Lutheran Immigration y Refugee Service, Women's Commission for
Refugee Women and Children, Consejo Mundial de Iglesias, y
numerosas ONG nacionales.
La coalición internacional sobre la detención se presentará a
nivel mundial el 20 de junio de 2006, mediante eventos
organizados por as organizaciones miembros en: EE.UU., Canadá,
México, Kenya, Sudáfrica, India, Australia, Líbano, Bélgica,
España, Italia, Hungría, Malta, Irlanda y Jamaica.
Para más información:
James Stapleton, Communications Coordinator, Jesuit Refugee
Service (Int. Office),
Tel: +39-06 68977390; +39 346 234 3841;
Fax: +39-06 6897 7380
Email:
james.stapleton(a)jrs.net [(a) = @]
www.jrs.net |
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